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sábado, 5 de febrero de 2011

MENOS MUERTES, MAS AMENAZAS E INTIMIDACIONES...


empezamos este año con mucha controversia.
la primera, la columnista e investigadora claudia lopez ha sido demandada por el ex-presidente samper a raíz de un articulo publicado en el 2006 cuando el entonces presidente, alvaro uribe velez delego a ernesto samper como embajador en Francia; en el articulo, la periodista habla sobre las posibles filtraciones del cartel de cali en la campaña política de este y sobre el proceso 8.000, que a la final, no permitio que ejerciera bien su gobierno por tantos problemas judiciales.

ahora, después de casi 4 años de haber sido publicado esta columna samper pretende demandar a claudia lopez por "injuria y calumnia", a lo cual se han levantado muchas voces en su contra defendiendo la libertad de expresión y de prensa.

el 24 de enero en las horas de la mañana, se realizo la audiencia, caludia lopez se mostró despreocupada y por el contrario afirmo que estaba "ejerciendo sus derechos ciudadanos y periodisticos a la libertad de expresión"1

samper señalo que las insinuaciones de lopez han generado injuria y deshonra a él y a su familia, así que pide "justicia".

con esta clase de situaciones nos damos cuenta de como la censura en colombia esta en su mayor auge, tal vez maten menos a los periodistas, críticos humoristas y estudiantes, pero ahora utilizan un arma mas poderosa, un arma mas "legal": la intimidacion y las demandas.

redordemos tambien que esta periodista fue despedida de el diario "El tiempo" por publicar un articulo en el que criticaba la manera como El Tiempo cubrió el escándalo de Agro Ingreso Seguro, sesgado por el conflicto de intereses que representa tener un socio-candidato, haciendo referencia a Juan Manuel Santos.

porque opinar diferente NO es un delito
¡no mas censura en colombia!

viernes, 12 de junio de 2009

Que paguen los beneficiados

SI LA “SEGURIDAD DEMOCRÁTICA” es que la gente pueda viajar por las carreteras principales de Colombia, sin que haya retenes de la guerrilla, y en cambio, un despliegue inmenso de Fuerza Pública, si eso es, millones de colombianos nos hemos beneficiado.
Y más los terratenientes que volvieron a sus fincas y los industriales para transportar sus productos. Pero si la “seguridad democrática” es para que la población rural de Colombia viva en sus parcelas sin que haya violencia y muertes, propiciadas por la guerrilla, los ‘paracos’ y el mismo Ejército, pues lamentablemente es un soberano fracaso.

Colombia es el segundo país del mundo, después de Sudán, con el mayor número de desplazados: más de 4 millones. Con la “seguridad democrática” se llega a la triste conclusión de que en vez de avanzar hacia una sociedad más justa socialmente, cada día se abre más la brecha entre la gente que “tiene” y la que ni siquiera se puede quedar en su terruño y debe salir corriendo a buscar vida, donde no se la dan. No más aquí en Bogotá, en el Parque Tercer Milenio, tenemos miles de ellos y cada día que pasa llegan más.

Propuso Luis Carlos Sarmiento Angulo (uno de los 200 hombres más ricos del mundo, según la revista Forbes) que el impuesto al patrimonio, para la “seguridad democrática”, se extienda a todos los colombianos. Yo propongo que lo sigan pagando él y los otros empresarios, los del sector financiero, que tuvieron ganancias en los cuatro primeros meses del año de $3,14 billones, que además son consentidos del Gobierno y reciben prebendas y descuentos tributarios, y que paguen también los terratenientes, que ni siquiera tributan. Ellos son los que realmente se han beneficiado de la “seguridad democrática”, entonces que paguen.

El día que haya una solución de fondo para el gran problema del desplazamiento forzado (no del estilo que da, por ejemplo, Familias en Acción, un programa populista del Gobierno, que está a la caza de votos), estoy segura de que el resto de los colombianos estarían dispuestos a contribuir con ese impuesto.

El rubro del gasto militar para la “seguridad democrática” no debe ser solamente para comprar armas sofisticadas o para ampliar el pie de fuerza, o para combatir a la guerrilla, porque parece que no les interesa mucho combatir a los ‘paracos’ con sus cómplices en el Congreso. El dinero que entra por el impuesto al patrimonio debe usarse también, pero sin engaños, para restituir las tierras a los millones de desplazados que deja la guerra, que es donde está el problema de raíz.

Cuando nos llegue el momento de votar en las próximas elecciones presidenciales, escojamos a un candidato que tenga una visión equilibrada, de negociación y conciliación, y no sólo de guerra. El desplazamiento de campesinos por causa de la guerra no es un seriado de televisión. Es un problema real, grave y desestabilizador. A ver quién se le va a medir a solucionar este problema de una vez por todas y de paso eliminar el cliché de la “seguridad democrática”.

Por: Marcela Lleras
Tomado de: El Espectador

viernes, 27 de junio de 2008

EL PAÍS DE LOS 3 ARBUSTOS

Tomado de:http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/julio-cesar-londono/columna-el-pais-de-los-tres-arbustos

Por: Julio César Londoño
LOS QUE ACUSAN A ÁLVARO URIBE de ser el padre del paramilitarismo, ignoran nuestra historia. Esa plaga es más vieja que la panela. Viene desde 1965, cuando Guillermo León Valencia, el único bruto de su ilustre familia, se inventó la Defensa Rural para que los hacendados se defendieran de las Autodefensas Campesinas que acababa de fundar Pedro Antonio Marín.
En el decenio de los 70 coinciden "los tres arbustos". En los primeros años la agricultura colombiana se diversificó, entre los cafetales apareció un arbusto de hojas dentadas, la marihuana, el auge de su comercio fue un fenómeno que el joven Ernesto Samper llamó "la bonanza marimbera" y se prolongó hasta finales del decenio, cuando este negocito yerbatero fue fagocitado por las poderosas multinacionales de la cocaína.
Un domingo de 1981 una avioneta arrojó sobre el estadio Pascual Guerrero de Cali unos volantes que decían MAS, Muerte a Secuestradores, inaugurando de manera oficial la edad moderna del paramilitarismo. Era la respuesta del narcotráfico al secuestro de Marta Nieves Ochoa por un comando del M-19. El movimiento paramilitar creció como espuma gracias a la barbarie guerrillera, a la pujanza exportadora de los carteles, al apoyo oficial y al cariño del 84% de la población, que veía en los "paras" un movimiento heroico y providencial contra la guerrilla.

En 1988 Virgilio Barco los declaró ilegales en un rapto de lucidez, pero nadie le paró bolas al anciano y enfermo mandatario porque el verdadero gobernante era un joven de Pereira, César Gaviria. Luego, durante la segunda Administración del pereirano, se creó el marco jurídico del paramilitarismo y en la siguiente Administración, la de Samper, se afinaron los detalles: que los paras sólo podían utilizar armas de corto alcance, matar poquito, desplazar poquito, etc.

En 1995 se crearon unas 400 Convivir en Colombia con el tierno esquema de las cooperativas. De estas, 69 operaron en Antioquia, departamento gobernado por Álvaro Uribe, el más entusiasta impulsor del proyecto.

Durante los diez años siguientes, el 84% no escuchó las motosierras ni se percató de los racimos de desplazados en los semáforos ni de la toma del Congreso por los parapolíticos ni de las elecciones para gobernaciones y alcaldías con candidatos únicos, hasta que un buen día nos despertamos con la tremenda nueva de que el DAS era un departamento "paraco", el computador de Jorge 40 puso al descubierto la dimensión y el estilo de las operaciones de las Auc, y la opinión pública, súbitamente digna, empezó a hacerles el fo a los otrora héroes de la patria.

Hago este repaso para demostrar que el paramilitarismo es una vieja política de Estado, y que la llegada de sus fichas al Congreso, a varias gobernaciones y a muchas alcaldías, amén de las trapisondas del entierro de la Reforma Política y el sainete de la Comisión de Notables, son sucesos que no deberían sorprendernos tanto. Además, si la democracia es un sistema de representación, ¿qué puede haber más representativo de la sociedad colombiana que el paraco, el traqueto y el funcionario venal? Y me parece perfecto que en el centro de esta cacocracia esté Álvaro Uribe, ese maestro del arte de la gobernabilidad, ese depositario de la confianza de los exportadores, los paracos, los industriales, los ganaderos y los dueños de los medios, y de esa monolítica y vasta popularidad que lo hace pensar a uno que el hombre está rezao.