"No podemos esperar hasta que el mundo cambie, ni hasta que vengan nuevos tiempos que nos hagan cambiar a nosotros, ni esperar a que llegue la revolución y nos arrastre en su nueva carrera. El futuro somos nosotros mismos. Nosotros somos la Revolución." Beatrice Bruteau
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lunes, 13 de febrero de 2012
domingo, 29 de enero de 2012
EMILIO o de la educación - Jean Jacques Rousseau
Bueno mis apreciados lectores, Hoy les traigo a ustedes Libros.
Este libro se podría decir que es una guía para educar al ciudadano común, Rousseau nos pone como ejemplo a Emilio, un niño que él mismo crea y educa desde su nacimiento hasta que ya es todo un hombre y tiene que hacer uso de su razón y de sus conocimientos para tomar decisiones por sí mismo.
Ojalá y lo pudieran conseguir, es excelente, pero que no se pierda la esencia de los libros, de la imprenta, del papel y la tinta, de la biblioteca en la sala o la alcoba...
Sólo colocaré algunas citas que extraje del libro para que lo vayan conociendo un poco.
"Las buenas instituciones son aquéllas que poseen el medio de desnaturalizar al hombre, quitarle su existencia absoluta para reemplazarlo por otra relativa, y transportar el Yo dentro de la unidad común; de tal manera que cada particular no se crea uno, sino parte de la unidad, y sea sensible solamente en el todo".
"El hombre civilizado nace, vive y muere en la esclavitud: a su nacimiento se le cose en una envoltura; a su muerte se le mete en un ataúd; mientras conserva la figura humana, vive encadenado por nuestras instituciones."
"Siempre lo bastante, jamás lo demaciado"
"Puesto que los hombres cuanto más saben más se equivocan, el único medio de evitar el error es la ignorancia. No juzguéis, y jamás os equivocaréis. Es la lección de la naturaleza y tambien de la razón."
"¡Conciencia, conciencia!, divino instinto, inmortal y celeste voz, guía segura de un ser ignorante y limitado, pero inteligente y libre, juez infalible de lo bueno y lo malo, que haces al hombre semejante a Dios..."
"...Pero no basta con que este guía exista, es necesario saber comprenderle y seguirle. Si habla a todos los corazones ¿Por qué son tan pocos los que le comprenden?...La conciencia es tímida, ama el retiro y la paz, el mundo y el ajetreo la espantan, y los prejuicios son sus más crueles enemigos; huye o se calla ante ellos y sus estridentes voces cubren la suya e impiden que la oigan; el fanatismo se atreve a desfigurarla y a definir en su nombre el crimen. Harta al fin de que se desentiendan de ella, se calla y no nos contesta, y, después de haberla menospreciado largo tiempo, cuesta tanto llamarla como costó alejarla..."
"Dicen los hombres que lavida es corta...No sabiendo en qué emplear el tiempo, se quejan de su rapidez y yo veo que en lo que lo emplean corre con demasiada lentitud"
"No sólo pensamos en llegar, sino en la distancia que recorremos..."
Un libro excelente, de cabezera... Les recomiendo mucho el capitulo XCIV: LA FELICIDAD SÓLO ES POSIBLE SI UNO SABE SUJETAR LAS PASIÓNES.
Gracias por la atención, y no dejen nunca de leer.
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El amor - Jalil Gibrán
ENTONCES dijo Almitra: háblanos del amor.
Y él levantó la cabeza, extendió sus miradas sobre todo el pueblo de Orfalís, y un profundo silencio se hizo, y con voz sonora, díjoles:
Cuando el amor os llame, seguidlo, aunque sus caminos sean duros y empinados.
Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos a él.
Aunque la espada que se oculte entre sus plumas os hiera.
Y cuando os hable, creedle.
Aunque su voz devaste vuestros sueños, así como arrasa los jardines el viento del norte.
Porque así com el amor os corona, os crucificará.
Así como impulsa vuestro crecimiento, también os podará.
Así como impulsa vuestro crecimiento, también os podará.
Así como asciende hasta vuestras alturas y acaricia vuestras más tiernas ramas que se agitan ante la faz del sol,
Descenderá hasta vuestras raíces enclavadas en la tierra, y las sacudirá en el silencio de la noche.
Como gavillas de trigo os cosechará para sí.
Os trillará hasta dejaros desnudos.
Os tamizará hasta libertaros de lo inútil.
Os molerá hasta dejaros como el ampo de la nieve.
Os amasará hasta dejaros dúctiles.
Y entonces os destinará a su fuego sagrado, donde quedaréis convertidos en pan sagrado para la sagrada fiesta de Dios.
Todas estas cosas las harás eñ amor con vosotros para que podáis conocer el secreto de vuestro corazón, y quedar convertidos, gracias a ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.
Mas, si en vuestro temor buscáis solamente la paz y el placer que el amor puede ofrecer.
Entonces os valdría mejor cubrir vuestra desnudez y abandonar su era, y seguir a un mundo sin estaciones donde podréis reír, mas no con toda vuestra risa, y llorar mas no con todas vuestras lágrimas.
El amor no da nada que no sea de sí mismo, y no toma nada que no sea de sí mismo.
El amor nada posee, ni permite ser poseído.
Porque el amor se basta al amor.
Cuando améis no digáis: "Dios está en mi corazón", sino más bien: "Yo estoy en el corazón de Dios".
Y recordad que nunca podréis dirigir el curso del amor, sino que el amor, si os encuentra dignos, es el que dirigirá vuestro curso.
El amor no tiene ningún otro deseo fuera del de lograr su propia realización.
Pero si amáis y está en vuestra voluntad tener vuestros propios deseos, que éstos sean así:
Derretiros y convertiros en un arroyo que cante sus melodías a la noche.
Conocer el dolor de una excesiva ternura.
Quedar heridos por vuestro propio conocimiento del amor.
Y derramar, voluntaria y alegremente vuestra sangre.
Y despertaros al rayar el alba con un corazón alado, dando las gracias por otro día de amor.
Descansar al mediodía y meditar en el éxtasis del amor.
Regresar a la hora vespertina a la casa con gratitud.
Y dormir entonces con una plegaria en el corazón para el amado, y en los labios con un himno de bienaventuranza.
Bibliografía:
El profeta - Versión: Antonio Chalita Sfair. Jalil Gibrán. 11a. Edición.
Y él levantó la cabeza, extendió sus miradas sobre todo el pueblo de Orfalís, y un profundo silencio se hizo, y con voz sonora, díjoles:
Cuando el amor os llame, seguidlo, aunque sus caminos sean duros y empinados.
Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos a él.
Aunque la espada que se oculte entre sus plumas os hiera.
Y cuando os hable, creedle.
Aunque su voz devaste vuestros sueños, así como arrasa los jardines el viento del norte.
Porque así com el amor os corona, os crucificará.
Así como impulsa vuestro crecimiento, también os podará.
Así como impulsa vuestro crecimiento, también os podará.
Así como asciende hasta vuestras alturas y acaricia vuestras más tiernas ramas que se agitan ante la faz del sol,
Descenderá hasta vuestras raíces enclavadas en la tierra, y las sacudirá en el silencio de la noche.
Como gavillas de trigo os cosechará para sí.
Os trillará hasta dejaros desnudos.
Os tamizará hasta libertaros de lo inútil.
Os molerá hasta dejaros como el ampo de la nieve.
Os amasará hasta dejaros dúctiles.
Y entonces os destinará a su fuego sagrado, donde quedaréis convertidos en pan sagrado para la sagrada fiesta de Dios.
Todas estas cosas las harás eñ amor con vosotros para que podáis conocer el secreto de vuestro corazón, y quedar convertidos, gracias a ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.
Mas, si en vuestro temor buscáis solamente la paz y el placer que el amor puede ofrecer.
Entonces os valdría mejor cubrir vuestra desnudez y abandonar su era, y seguir a un mundo sin estaciones donde podréis reír, mas no con toda vuestra risa, y llorar mas no con todas vuestras lágrimas.
El amor no da nada que no sea de sí mismo, y no toma nada que no sea de sí mismo.
El amor nada posee, ni permite ser poseído.
Porque el amor se basta al amor.
Cuando améis no digáis: "Dios está en mi corazón", sino más bien: "Yo estoy en el corazón de Dios".
Y recordad que nunca podréis dirigir el curso del amor, sino que el amor, si os encuentra dignos, es el que dirigirá vuestro curso.
El amor no tiene ningún otro deseo fuera del de lograr su propia realización.
Pero si amáis y está en vuestra voluntad tener vuestros propios deseos, que éstos sean así:
Derretiros y convertiros en un arroyo que cante sus melodías a la noche.
Conocer el dolor de una excesiva ternura.
Quedar heridos por vuestro propio conocimiento del amor.
Y derramar, voluntaria y alegremente vuestra sangre.
Y despertaros al rayar el alba con un corazón alado, dando las gracias por otro día de amor.
Descansar al mediodía y meditar en el éxtasis del amor.
Regresar a la hora vespertina a la casa con gratitud.
Y dormir entonces con una plegaria en el corazón para el amado, y en los labios con un himno de bienaventuranza.
Bibliografía:
El profeta - Versión: Antonio Chalita Sfair. Jalil Gibrán. 11a. Edición.
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